Las lágrimas brotan de los ojos del Dragón.
El fuego es apagado con amor.
Su ser tambalea ante la sonrisa de un niño
¿No puedes ser malo y amar?
Es un juego cruel del destino.
Sus garras arañan la locura.
Sus alas se encogen.
Ahora son blancas y frágiles.
Su rostro áspero ahora es
una tez delicadamente blanca.
Su cuerpo, frágil como su corazón.
Abandona el castillo,
abandona el mundo,
abandona la tierra.
Ahora es un ángel.
El Dragón al morir dejó su verdadera imagen en mi mente.
Ahora yo volaré con las alas del Dragón,
sobre el lago que llevará su nombre,
sobre le lago de sus lágrimas.

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